Sesión acústica y el destino del músico sin pasta

Este post sirve como excusa para presentar una serie de vídeos grabados en primeras tomas y sin efectos especiales. Todo lo que veis y escucháis sucedió en mi casa.

Pero también viene a cuento este artículo sobre el rock en España, transformado para desgracia de todos en una sombra de lo que era debido a la crisis. Según su autor, los tiempos de las grandes giras han pasado y las bandas ya no se mueven como pequeñas flotas de guerra en convoyes de autobuses. El rocker se ha reinventado porque solo puede permitirse una guitarra y un micrófono. El mundo se acaba porque Leiva gira acompañado de su hermano a la telecaster y de Cesar Pop al piano, mientras Quique González acaba de anunciar su gira acústica. Pues no, son buenas noticias que replanteemos nuestros objetivos.

Prefiero y defiendo todo formato que permita al músico ser escuchado. Es un delirio que sigamos soñando con llenar salas y que se nos olvide que la calle, las universidades y los comercios de barrio ya están llenos de gente.

Una vez al mes preferimos ver nuestra cara en un poster aunque estemos rodeados de nombres tan desconocidos como el nuestro. No invitamos a otros artistas al escenario a no ser que traigan a sus colegas. Preferimos cobrar entrada aunque pagen familiares y amigos. Queremos prensar vinilos sin haber defendido las canciones en todas sus formas. La música se vive, se comparte y es nuestra razón de ser. No es un mito, no es magia, no es para unos pocos elegidos. La música popular se convierte en una definición sin sentido cuando deja de pertenecer a la gente.

Ya basta de quejas. La creación más viva sucede a pie de calle y es guerrillera. Toca en panaderías, pizzerías y tiendas de ropa. Aprenderás a llenar los huecos entre canciones con verborrea y tu técnica te lo agradecerá. Toca donde te salga de los cojones, pero toca.

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